El Comité Nacional de la JR en la Convención Nacional de Rosario
Lunes, 28 de Agosto de 2006 por Juventud Radical
Una delegación encabezada por el presidente del Comité Nacional de la JR, Emiliano Afara, se hizo presente en la Convención Nacional de Rosario para presentar su postura y participar de los debates en esta hora historica de la UCR.
Participaron también los Vicepreidentes Nahuel Ibazeta y Emiliano Alvarez Raso; el Secretario General Dardo Villa; los secretarios Fernando Castillo, Jonathan Moyano, Ariel Soto, Rolando Sarmiento, Jorge Alarcón, Daniel Mansilla; el delegado a la Iusy Rodrigo López Tais; los delegados al Comité Nacional Néstor “Chucho” Sanabia, Alfredo Farias y Santiago Juber.
Los Convencionales que representaron a la Organización fijando postura en las comisiones y acompañando la Declaración de Rosario emitida por la Honorable Convención Nacional fueron Ramiro Pereyra, Mauricio Roitman, Pablo Amador, Francisco Fonseca y César Agüero.
A continuación la posición de la JR en la Convención Nacional.
LA JUVENTUD RADICAL ANTE LA CONVENCION NACIONAL
El mundo ha cambiado notablemente durante las últimas dos décadas y media, período durante el cual el proceso de globalización económica, política y cultural viene imponiendo nuevas formas de vinculación de los pueblos entre sí, con consecuencias concretas en el desarrollo de las oportunidades de inserción exitosa de los ciudadanos en el mundo del trabajo y el bienestar en general.
La dinámica de la política se ha modificado drásticamente acompañando este proceso, produciendo reacomodamientos y nuevas variables que llevan sin duda a cometer errores en cuanto se toman decisiones apresuradas o vertiginosas.
Las organizaciones modernas deben considerar la coherencia de sus iniciativas y la transparencia de sus actos como atributos que generan, tarde o temprano, ventajas competitivas en la percepción de la ciudadanía. Es necesario entonces aferrarse a principios y valores profundos, a certezas concretas para no incurrir en estos desaciertos que mencionamos.
Existen dos ideas centrales acerca de cómo puede alcanzarse el desarrollo pleno de una República. Una considera que el punto central para alcanzarlo es la búsqueda del crecimiento económico como objetivo primordial, sin considerar el funcionamiento del Estado y sus instituciones como un elemento central del modelo. La otra consiste en entender que el desarrollo pleno de una República implica contar con instituciones democráticas sólidas como condición previa a el objetivo del crecimiento económico. Porque sólo de esta manera puede garantizarse que el crecimiento será distribuido democráticamente y que se respetarán las libertades y diferencias más allá de cualquier coyuntura.
La Juventud Radical está convencida de que este último es el camino que la Argentina debe tomar.
Por eso, en función de la situación que vive la Unión Cívica Radical como actor político de la vida nacional, de la descomposición de un Proyecto Nacional y de un liderazgo que aglutine a todo el Partido; y, ante la Convención Nacional próxima a reunirse en la Ciudad de Rosario, los jóvenes radicales pensamos que es imprescindible agruparnos en función de 4 puntos estratégicos:
1. Ningún acuerdo electoral resolverá los problemas del Radicalismo.
Es necesario romper la percepción equivocada de muchos radicales en el sentido de pensar que un acuerdo detrás de una figura que garantice mejorar la performance electoral del Partido resolverá, mágicamente, las grandes deficiencias que el Radicalismo presenta a nivel Nacional.
Por el contrario, el Radicalismo debe intensificar el proceso de renovación que viene impulsando la JR y el Partido en muchos distritos. A la necesaria reforma de la Carta Orgánica para adecuar nuestra organización a los nuevos desafíos del Siglo que empieza, debe seguir la renovación de hombres y de ideas, la reformulación de metodologías, y el desarrollo de Políticas Públicas que propongan soluciones concretas a los problemas más importantes de la Argentina.
No comprender la crisis de identidad, moral y ética que sufre la Unión Cívica Radical, no percibir que el Partido debe solucionar sus problemas en el llano y que no lo hará desde el poder, lleva a tomar el camino más corto, a patear el problema para adelante y seguir profundizando, desde la negación, nuestras carencias.
Los especuladores no pueden ser quienes impongan la agenda del Radicalismo. La UCR debe abrirse a sus militantes y poner las decisiones trascendentes a criterio de sus afiliados. Encaminarse en un proceso de largo plazo que prepare al Partido y a sus cuadros para convertirse en referentes de la demanda social.
Es evidente que el Radicalismo no tiene hoy la capacidad de reunir consensos mayoritarios en la sociedad, que, como hace años viene proponiendo, debe confluir en un frente programático con los sectores populares y desde un esquema común construir (y hacerlo con la convicción de los principios y no con la especulación de la conveniencia) una alternativa progresista en virtud de alcanzar los objetivos que el Partido siempre consideró esenciales para el desarrollo de la Argentina. Los límites del radicalismo son los aquellos que representan (y representaron a lo largo de la historia argentina) a los sectores de privilegiados, quienes se enriquecían a costa del sufrimiento del pueblo argentino durante la década de los 90. (Sobisch, Kirchner, Menem).
2. La UCR tiene que ser oposición y trabajar en una alternativa socialdemócrata a este modelo de desigualdad.
La Argentina sufre hoy uno de los períodos más críticos de su historia alcanzando los 200 años desde su independencia. Casi la mitad de nuestros compatriotas vive debajo de la línea de la pobreza, miles de chicos no reciben una alimentación adecuada o no tienen acceso a la Educación para desarrollar sus capacidades naturales.
Las instituciones se encuentran también en un proceso delicado, que si bien considerablemente mejor que tras la crisis del 2001, no pareciera estabilizado por completo. La Justicia no garantiza parámetros de igualdad e independencia del poder político de turno, los Partidos Políticos no gozan del reconocimiento popular, la Policía vive bajo sospechas de corrupción, y el Congreso funciona de acuerdo a una agenda impartida por el Ejecutivo y no desarrolla plenamente todas sus funciones.
Así y todo, el contexto internacional, los recursos con los que cuenta el País y una mesurada Política Económica (sustentada en el tipo de cambio para favorecer a las exportaciones), hicieron crecer a la Argentina por 3er año consecutivo. Se vislumbra la recuperación de la Economía en amplios sectores del agro y de la industria, el turismo se expande en sintonía con el tipo de cambio y el humor de los agentes de la economía (inversores, bancos, sectores financieros) pareciera acompañar.
Sin embargo el País no cuenta con un plan estratégico (ni con un programa de planificación sistémica) para garantizar el Desarrollo Sostenido.
Los resultados del crecimiento de estos años no han modificado las terribles desigualdades en la distribución del ingreso, que la inflación aumenta y que la necedad del Gobierno Nacional que no se atreve siquiera a discutir en el marco del Congreso la modificación del regresivo sistema impositivo(o la Ley de Coparticipación Federal) contribuye a perpetuar.
Cómo va a insertarse la Argentina en el mundo, de qué iremos a vivir cuando el precio de las materias primas caiga y la capacidad de la “venerada” industria nacional se agote?
Ese es el desafío hoy, la capacidad de imponer un Proyecto a largo Plazo que ponga al País en la senda del Desarrollo sostenido, que contemple una Estado fuerte con la posibilidad de intervenir ante los caprichos del mercado para mediar a favor de la gente, garantizando Salud y Educación Públicas de calidad y otorgando la estabilidad necesaria para vivir en paz.
Las diferencias con el Gobierno peronista se han puesto de manifiesto después de la elección de Octubre. El Presidente, que había ganado las elecciones con un escaso 22% de adhesión, tuvo algunas iniciativas acertadas (como la renovación de la corte suprema o el canje de la deuda pública) que ´confundieron´ a muchos sobre sus intenciones e ideas. Hoy comprendemos que esas iniciativas respondían solamente a la necesidad de lograr consenso y legitimación, y lo cierto es que después de Octubre, quedó de manifiesto la verdadera vocación de este Gobierno. En sólo 8 meses, la reforma del Consejo de la Magistratura, el conflicto por la instalación de las Papeleras en el Uruguay, la imposición de Cargos Específicos en determinados impuestos y la discrecionalidad de los Fondos Fiduciarios, la relación del Estado con la prensa, y la resolución sobre los DNU y los Superpoderes, fueron iniciativas que alejaron definitivamente a esta gestión de lo que los Radicales queremos para nuestra República.
Se vuelve necesario pensar en la construcción de un nuevo diseño de equilibrio de poder para la Argentina. Es difícil creer en volver a un sistema bipartidista y es imprescindible imaginar un modelo de construcción distinto al que hoy el Presidente apunta: arraigado en la matriz peronista, basado en el liderazgo personal, híperpresidencialista, hegemónico, atado a la suerte de su guía.
3. Los órganos partidarios tienen que hacer todos los esfuerzos posibles por mantener unido al Partido.
La Juventud Radical considera prioritario hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para mantener al Partido unido. Hemos manifestado en varias oportunidades nuestras diferencias con el acercamiento que algunos Gobernadores e Intendentes han tenido para con el Gobierno Nacional.
Aclaramos que comprendíamos la responsabilidad que las gestiones municipales y provinciales demandan y la necesidad de dar respuestas a diario a las sociedades que representan, pero que no compartíamos pensar en acuerdos electorales con el oficialismo.
Creemos que el Comité Nacional, la Convención y la UCR en general tienen que hacer todos los esfuerzos posibles por convencer a Gobernadores e Intendentes de su error y acercar las posturas para seguir trabajando en una alternativa dentro del Radicalismo. Imponer ideas y principios al pragmatismo reinante.
Es esencial encontrar la unicidad de criterio que un Partido Nacional requiere y no caer en posturas desencontradas que nos acercan a convertirnos en una Confederación de Partidos.
4. La Argentina necesita con urgencia Políticas para la juventud para garantizar el bienestar de sus futuras generaciones.
En la Argentina de comienzos de siglo observamos, en los inéditos índices de desocupación y trabajo precario, como paulatinamente se achica el mercado laboral para las nuevas generaciones que pugnan por acceder a su primer empleo, y el impacto que esa condición genera. Al mismo tiempo crecen las cifras de deserción escolar, y aumentan los porcentajes de la población escolarizada que no concluye el segundo ciclo de escolaridad (secundario o Polimodal) después de haber terminado el primero (primario o EGB). El resultado: cada vez más vastos sectores de población juvenil que no estudian ni trabajan.
No es difícil encontrar las causas de las condiciones actuales (como previamente comentamos) en la implementación en nuestro país durante la década pasada de las teorías económicas neoliberales; que, por un lado, destruyeron la Educación Pública modelada por la Ley 1420, a partir de la sanción de la ley Federal de Educación y de la ley de Educación Superior, y por otra parte, desarticularon el sistema productivo, el mercado interno y el sector público, expulsando a miles de argentinos del mercado de trabajo.
Mientras en los países del Primer Mundo el problema es la fragmentación de sus juventudes y la pérdida de identidad por falta de homogeneidad (diversidad cultural), en nuestros países del Sur el problema es la polarización. Un 50% de jóvenes con niveles de educación bajos o deficientes, y un 50% con niveles de instrucción y capacitación elevados. Los primeros con posibilidades cada vez más inciertas de conseguir empleo e independizarse; los segundos, con crecientes dificultades para insertarse en el mercado de trabajo, que cada vez demanda más calificación para trabajos más escasos y menos remunerados.
Así, la problemática juvenil sigue apareciendo con pocas perspectivas de resolución para miles de chicos sin trabajo, educación o expectativas de vida. La condición de muchos de los chicos de nuestro País se vuelve más compleja cuando estas necesidades insatisfechas se resuelven en el acercamiento al alcohol, a la drogas o al delito. La juventud requiere espacios de contención y expectativas de inserción a un sistema cada vez más alejado de sus carencias.
Es imperioso impulsar un programa de iniciativas políticas, culturales, deportivas y solidarias que pueda brindar a los jóvenes la posibilidad de canalizar sus energías y su desarrollo personal. Algunos de los puntos a resolver:
? Promulgación de una nueva Ley Federal de Educación, una nueva Ley de Educación Superior y resignificación de la Educación como instrumento de asenso e igualdad duplicando el presupuesto en el área.
? Políticas de inclusión de jóvenes marginados a través de capacitaciones laborales o becas de estudio.
? Campañas Nacionales contra el empleo de niños, consumo de drogas y delincuencia juvenil.
Conclusión:
Hay que entender que la sociedad en su conjunto, agobiada por los resultados de la crisis del 2001, recibió con alivio la relativa calma que sobrevino a las elecciones generales que instalaron en el gobierno al Presidente Kirchner. En ese sentido, la crisis disciplinó las históricas expectativas ascendentes de los argentinos, facilitando la tarea de los nuevos administradores del modelo de concentración económica. El País crece, pero más allá del discurso oficial, que podría enmarcarse en una visión progresista de los problemas argentinos, no se avizoran políticas destinadas a desmontar el modelo concentrador instaurado por la dictadura militar y perfeccionado por el peronismo de los noventa. En definitiva, teniendo en cuenta algunas medidas importantes, el Gobierno ha cambiado el discurso de los 90’ pero no ha modificado el modelo en términos trascendentes.
¿Cómo no considerar a los responsables de la crisis argentina?, ¿a quienes hicieron el esfuerzo para sacar al País de aquella situación? ¿Cómo no pensar en quienes son capaces de construir el andamiaje necesario para generar la alternativa que la democracia argentina tanto requiere?
En este contexto es más importante que nunca comprender que el crecimiento de la economía argentina va a ser sustentable cuando esté asentado en sólidas instituciones democráticas. La argentina debe aprovechar esta oportunidad histórica y producir los cambios necesarios para encontrar nuevas respuestas, nuevas políticas y nuevas estrategias para alcanzar una sociedad más libre, más justa y más próspera.
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