LOS LAPICES TENIAN COLORES

Miércoles, 20 de Septiembre de 2006 por Juventud Radical

El viernes 15 de agosto de 2006, en la localidad cordobesa de Pilar, Dpto. Río II, se realizo el ciclo de cine-debate “LOS LAPICES TENIAN COLORES”, organizado por la Juventud Radical de Pilar en conmemoración de los 30 años de la “La noche de los lápices”.

El viernes 15 de agosto de 2006, en la localidad cordobesa de Pilar, Dpto. Río II, se realizo el ciclo de cine-debate “LOS LAPICES TENIAN COLORES”, organizado por la Juventud Radical de Pilar en conmemoración de los 30 años de la “La noche de los lápices”.
El ciclo declarado de INTERES LEGISLATIVO por el Honorable Concejo Deliberante de la Cuidad de Pilar, se desarrolló en el recinto legislativo de dicho cuerpo. Contó con la asistencia de jóvenes estudiantes secundarios de dicha localidad y público en general.
Entre los asistentes se destacaban la presencia de la Presidente de la UCR departamental, Dra. Patricia Carandin, del Presidente de la Juventud Radical del Dpto. Río II, Cr. Marcos Bechis y del Presidente de Comité de Circuito de la UCR local, Dr. Diego Bechis, como así también autoridades y militantes de la Juventud Radical del Dpto. Río II.
El ciclo comenzó con la palabras de bienvenida del Presidente de la Juventud Radical de Pilar, Leandro Pozzi, quien hizo hincapié en que “esta incitativa de los Jóvenes Radicales por mantener viva la memoria de un hecho tan doloroso de la historia argentina reciente, se inscribe en el marco de la lucha por los valores que hacen de la militancia política un ejemplo de compromiso con la sociedad en la que vivimos y el tiempo en el que nos toca desarrollarnos. Los jóvenes ? agregó Pozzi ? tenemos el compromiso con el futuro de no olvidar el pasado”
Pozzi, leyó una carta envida por el Presidente del Comité Nacional de la Juventud Radical, Emiliano Afara, la que resaltaba que “La vida, la paz y la libertad son valores innegociables que alientan nuestra lucha cotidiana. En homenaje a ello y a la memoria de los compañeros que sufrieron las consecuencias criminales del terrorismo de estado que asoló a este país, adherimos desde el Comité Nacional a esta jornada de reflexión comunitaria.”
Luego de la proyección de la película hicieron uso de la palabra los disertantes invitados a dicho evento.
Abrió el encuentro el Delegado a la IUSY y Coordinador de la Regional Córdoba de Instituto de Formación y Pensamiento “Moisés Lebensohn”, Rodrigo López Tais, quien agradeció la invitación por parte de la Juventud Radical de Pilar para participar en este evento “en especial a los correligionarios Gastón Colazo, Anabell Pozzi, Rodolfo Rodríguez, Marcos Bechis y Leandro Pozzi”. En su análisis, López Tais hizo una remisión histórica de los hechos que desembocaron en el trágico 24 de marzo de 1976, concluyendo que: “No fue azaroso ni formó parte de una conjura del destino que nuestro país sufriera el mayor terrorismo de estado que se haya vivido en la región durante la época de la imposición de la Doctrina de Seguridad Nacional. Nuestro país, desde su génesis como nación, tuvo en la violencia la partera de su historia al decir de Jean Paúl Sastre. Luego del golpe de Onganía, nos hallamos con la noche de los Bastones Largos y el endurecimiento de la represión, resistida en gestas populares como el cordobazo.
Así es que en un contexto mundial de características especiales, donde la imagen de la revolución cubana, el mayo francés, la primavera de Praga, la opción cristina por los oprimidos del movimiento de párrocos del tercer mundo, los movimientos de liberación nacional, entre otros hecho políticos relevantes, llevaron a muchos de nuestros jóvenes a inclinarse por la vía insurreccional, bajo un sentimiento común de que cambiar el mundo no era sólo una consigna, sino un mandato posible.
Ante ello, como reacción ante lo que parecía un cambio inevitable, desde los centros del poder mundial se elaboraron y se ponían en marcha planes represivos a escala continental, destinados a mantener las características de proveedores de materias primas, y a su vez, destinatarios del excedente productivo y financiero por parte de los países periféricos, acentuando la dominación y el carácter colonialista de los países centrales. Ello encontró mano ejecutora y genocida en las Fuerzas Armadas que hicieron suya la doctrina de Seguridad Nacional y llevaron a cabo una brutal represión, contra todo aquel que pensara distinto o que levantara su voz reclamando sus derechos.

La justicia fue reemplazada por los allanamientos ilegales, por los centros clandestinos de detención, el secuestro, la tortura y la muerte. “Un desaparecido es una incógnita, no tiene entidad, no está ni vivo, ni muerto. Está desaparecido” contestó el presidente de facto Jorge Rafael Videla cuando se le preguntó por esta palabra, que para los argentinos constituía la tétrica categoría entre la vida y la muerte.
En este paisaje sociológico se dio la lucha de estos jóvenes que Uds. vieron retratados en la película. Jóvenes que tenían la edad de muchos de los que hoy están aquí. Por eso en memoria y homenaje a aquellos jóvenes que hacían del compromiso social un imperativo de conducta ética, hagamos un pacto generacional: Luchemos para que la justicia se imponga sobre la venganza. Luchemos por que la verdad descubra los silencios y las complicidades. Luchemos por que la memoria combata el olvido. Luchemos por una sociedad donde la tolerancia fortalezca la democracia como modo de convivencia social. Donde la diversidad nos enriquezca. Donde, si bien existan posiciones encontradas, no hagamos del otro un enemigo. Todos podemos y debemos contribuir a una sociedad mejor. Ese es el desafío de nuestra democracia. Está en nosotros.”
Luego el ex Concejal de la Cuidad de Córdoba y ex Presidente del Congreso Provincial de la UCR, Javier Lafuente expuso desde su dilatada militancia en el campo de los Derechos Humanos, y en su carácter de co-presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Córdoba, su visón sobre la Noche de los Lápices. Lafuente comenzó recordando que “su inicio en la militancia política fue la consecuencia de la militancia social. Cuando ingresé a este recinto ? prosiguió Lafuente ? escuchaba a Sui Generis y un cúmulo de recuerdos se me venían a la memoria. Nosotros comenzamos a militar en una época muy difícil. A mí me tocó hacer la conscripción durante la época del proceso y como consecuencia de ello declaramos conjuntamente con un compañero que hoy no vive en Argentina, en los Juicios de la Verdad, por haber visto fusilamientos.
Militábamos en una época de utopías. Soñábamos con la patria liberada. Enfrentábamos prejuicios. Luchábamos por la justicia en todos sus aspectos. Por la justicia social, por la igualdad de oportunidades, por la libertad, por la equitativa distribución del ingreso. Creíamos, y aún creemos a pesar de todo, como diría un poeta español, que la vida sin utopía es un ensayo para la muerte.
Yo tuve la oportunidad de recorrer la provincia dando charlas sobre Derechos Humanos. Sobre el concepto de Derechos Humanos, sobre la defensa y ejercicio de los Derechos humanos. Y me ha pasado de que en colegio de adultos, encontrarme con gente que me preguntaba ¡si esto había pasado realmente! Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente a Pablo Díaz e incluso he formado parte de la comisión que tuvo a su cargo la lectura del guión de la película que acabamos de ver. Por eso, les digo que esto no puede perderse en el olvido.
Desde mi activismo en la causa de los Derechos Humanos, me opuse ideológicamente, durante la presidencia del Dr. Alfonsín a las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, por considerarlas una claudicación inadmisible. Era intolerable que aquéllos que habían torturado, matado, robado, vejado a la victimas, ejerciendo la perversión en toda su magnitud, quedaran impunes y caminaran en las mismas calles que nosotros. Allí decidí entonces renunciar a la APDH.
No hubo “errores” ni “excesos”. El golpe de estado de 1976 [que tuvo un alto apoyo civil] se trató de un plan sistemático, que impuso el terrorismo de estado que, fuera de enfrentar las acciones de la guerrilla con la ley en la mano, estaba dirigido a destruir toda forma de participación popular e imponer un plan económico de extranjerizacion. Durante este período nefasto, se produjo la estatización de la deuda privada y el endeudamiento exponencial de sector público, en evidente detrimento de los sectores populares y en beneficio de los grandes grupos económicos.

En ello el método sistemático adoptado no ahorró sangre. Existió represión ilegal, tortura, campos de concentración, como el pozo de Bánfield, en donde estuvieron detenidos los chicos de la Noche de los Lápices. Hubo apropiación ilegal de niños nacidos durante el cautiverio de sus madres, por parte de los represores. Hubo vuelos de la muerte desde donde se arrojaban “desaparecidos” al Río la Plata. Hubo fosas comunes con cadáveres sin identificación. El horror existió. Acá. En este país.
Por eso más allá de las deudas pendientes de la democracia, no debemos dejar de valorar y recordar nuestros derechos y garantías, valorar la libertad y los deberes y obligaciones que tenemos como ciudadanos. Hay que participar y decidir. Porque la participación sin la posibilidad de influir en las decisiones del conjunto, es un ejercicio ciudadano estéril.
Defendamos la educación pública y gratuita, porque es el reaseguro de una sociedad mas justa. A un pueblo con acceso a la educación es más difícil dominarlo, someterlo, quitarle la dignidad
Tengamos la entereza de pensar críticamente, de escuchar otras opiniones, de buscar formas de consenso que permitan convivir en un marco de justicia, solidaridad y respeto.”

Concluído el debate entre los asistentes y los panelistas, la jornada se cerró con la entrega de certificados y material de estudio alusivo al 30º aniversario de la Noche de Lápices.

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