A los radicales confundidos
Sábado, 22 de Abril de 2006 por Juventud Radical
En nuestro país existe una degradación institucional cada vez más evidente. Desde la patética reforma al Consejo de la Magistratura, hasta el cada vez mas silenciado, por decisión del poder ejecutivo, congreso nacional, las decisiones se van concentrando en un círculo mínimo de actores. Hay además, un uso indiscriminado de los decretos de “necesidad y urgencia”, a tal punto que ya dictó mas que todos los presidentes desde el retorno de la democracia. La calidad institucional, condición indispensable del desarrollo en el largo plazo, es una materia pendiente del actual gobierno.
¿ Y en materia económica?. Kirchner ha heredado del gobierno anterior una coyuntura económica favorable, sostenida fundamentalmente a raíz de la competitividad que otorgó la devaluación y la situación internacional extraordinaria, ya que hoy en día están creciendo todos los países del mundo, y fundamentalmente los de Latinoamérica. No se está aprovechando esta excepcional coyuntura y el gobierno descansa sobre las variables macroeconómicas. No hay una clara política de distribución del ingreso, ni se vislumbra que busque acordar con todos los sectores políticos una política de estado en este sentido.
¿Y en materia social?. Más allá del discurso presidencial, la política social sigue bajo las mismas reglas. En vez de avanzar hacia una política universal, que se pregona incluso desde la izquierda hasta la derecha, la política social sigue siendo clientelista y focalizada.
¿ Y en materia internacional?. El desempeño del gobierno es infantil y esquizofrénico en este sentido. A pesar de contar con buenos y serios diplomáticos, la personalidad del Presidente esta dañando la imagen de nuestro país. No solo se ha dañado nuestra relación con Uruguay y se ha debilitado el MERCOSUR, sino que la constante ira presidencial daña en el resto del mundo la previsibilidad y confianza que una nación necesita demostrar. La política internacional debe ser, hoy más que nunca, una política de estado y no puede depender del humor presidencial o realizarla solo pensando en mantenerse alto en las encuestas.
¿Y en materia política?. En este aspecto no hay mucho que acotar. El alejamiento de los sectores progresistas que en un principio lo apoyaron y el acuerdo cerrado con Luis Barrionuevo para apoyarlo en su candidatura a gobernador de Catamarca creo que no merece más análisis.
Es por estas razones que los radicales no podemos ser complacientes de un gobierno populista y demagogo y es necesario resistir la política del apriete y temor que este cotidianamente aplica.
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