El pensamiento de Moisés Lebhenson y la doctrina “radikal”
Jueves, 27 de Julio de 2006 por Juventud Radical
Siendo una apasionada de la doctrina partidaria, y en especial de Moisés Lebensohn (quien junto a Alem e Irigoyen legara el credo radical) deseo compartir con la ciudadanía de Mendoza esta ideología, a la cual muchos “radikales genuflexos” recurren para legitimar su opción pro K, sosteniendo que se mueven dentro de los valores y ética de la UCR.
Un análisis a conciencia del ideario lebhensoniano permite determinar, muy rápidamente, la falsedad de esa afirmación.
Lebhenson sostuvo siempre un concepto integral de democracia, que no se reducía a los meros aspectos formales. Ya en la segunda presidencia de Perón señalaba que “la tarea a cumplir no será meramente opositora, ni caerá en el antiperonismo, pero debemos ligar nuestra lucha por la libertad en todas sus formas, desde la libertad de expresión hasta las libertades primarias; debemos luchar contra las causas de fondo que trajeron a ésta (en referencia al gobierno de Perón) y las anteriores dictaduras: la pobreza, la incultura, etc”.
Posteriormente, cuando en 1953 Perón convocó a la “unidad nacional”, Lebhenson proclamó que ella debía fundamentarse en una “unidad sobre la diversidad, y no sobre la uniformidad”, ejemplificando que el radicalismo rechazaba la “unidad de un solo partido, impuesta por el nazismo, el fascismo y la dictadura roja del Kremlin” y que la UCR aceptaría sólo la unidad fundada en la pluralidad y el respeto irrestricto de los derechos de todos los partidos políticos de la Argentina.
Este último concepto, ciertamente, es muy adecuado para nuestros tiempos modernos, en el que se presenta un concepto de pluralismo bastante discordante con el concepto de Lebhenson.
En la actualidad, la expresión “plural“ se encuentra limitada sólo a quienes piensan de igual manera que el gobierno nacional. Extraña manera de entender una concertación que abarca nada más que a pensamientos uniformes y no valora la diferencia de criterios que pueden aportar desde la diversidad al crecimiento nacional.
Pero volviendo a Lebhenson, y a la unidad nacional de 1953, este verdadero radical sostenía que “la UCR no es una etiqueta que hoy la despegamos de un frasco y la pegamos en otro, es mucho más. La UCR es un estilo de vida democrático, cargado de valores populares (no populistas) en donde el hombre del pueblo es el principal protagonista”.
Con esta convicción también criticaba la existencia en su partido de “dirigentes auscultadores de opiniones”, que en lugar de colocarse al frente, señalando el rumbo, preferían ocultar sus posturas políticas para adherirse a la corriente mas fuerte, y recordaba que “nunca la conveniencia debe matar las convicciones”.
En este aspecto me surge una pregunta: ¿cuántos radicales de hoy han optado por el camino del silencio por sobre la senda de su convicción respecto del futuro del radicalismo?
Para quienes no conocieron la historia de Moisés Lebhenson permítanme señalar que fue uno de los mayores reformadores e ideólogos del radicalismo.
Nació en Bahía Blanca en 1907 y falleció en 1953. A pesar de su corta vida logró sistematizar las ideas partidarias y provocó el primer gran proceso de autocrítica, marcando las rectificaciones necesarias y el límite para todo proceso de cambio: la inviolabilidad de la doctrina y la historia recorrida por la UCR.
En ese sentido, Lebhenson sostuvo siempre que las ideas guían la acción, y proponía a la intransigencia como método de acción frente a quienes pretendían violar los principios partidarios.
Transportando estos planteos a nuestra realidad, queda claro que para pertenecer y permanecer en la UCR es necesario conocer, compartir y aceptar algunas cuestiones básicas, que tiene que ver con la identidad, la historia y la institucionalidad del partido.
Este compartir un modo de vida es lo que convierte a alguien en integrante de un partido político como la UCR, hecho que no se puede dar por la imposición o el intento declamativo de decir “soy radical”. En definitiva, sin contenido no pueden ser partícipes. Podrán intentar quedarse, pero difícilmente sean.
Después de esta breve reseña invito a los ciudadanos de Mendoza a que comparen estos ideales con lo propuesto hoy por algunos “radikales”, recordando lo que señalaba Leandro Alem, que en situaciones similares planteaba que “la UCR se rompa, pero no se doble, y adelante los que quedan”.
- Sin Comentarios »
- Publicado en Opinión