BALANCE DE GESTIÓN 2006/2007
Miércoles, 5 de Diciembre de 2007 por Juventud Radical
En marzo de 2006, un grupo de entusiastas militantes de diversas provincias argentinas, asumimos el desafío de conducir los destinos del Comité Nacional de la Juventud Radical por un nuevo período.
Algunos de esos militantes habíamos formado parte, en diversos espacios de responsabilidad de la gestión que concluía, de características claramente re-organizativas tras la crisis que a partir del 2002 había impactado fuertemente en nuestra organización.
Se trataba por tanto, de darle continuidad a algunos ejes de trabajo de aquella gestión, cuya impronta federal había permitido realizar un diagnóstico profundo de la realidad de la organización en las distintas regiones del país.
Fue así que recorrimos muchos kilómetros, tratando de estar presentes en todo el país llevando el mensaje y el aliento a los militantes que siguen cotidianamente trabajando por la recuperación del partido.
Nos propusimos además, afianzar el Instituto Lebensohn como herramienta de formación y capacitación al alcance de todos los militantes. Precisamente, durante nuestra gestión se realizó el Segundo Encuentro Nacional de Formadores Multiplicadores del Instituto, en el mes de diciembre de 2006 y con orgullo estamos viviendo por estos días la Tercer Edición, en ambos casos con participantes de altísimo nivel académico y representación política.
Se trataba, sin embargo, de iniciar una nueva etapa. Que nos reposicionara fuertemente en la opinión pública, que nos reinsertara en el contexto internacional de las juventudes socialdemócratas, y que nos convirtiera en actores protagónicos de las decisiones de nuestro partido, poniéndole el hombro a los esfuerzos por recomponer su base electoral y su vínculo con la sociedad.
Fue así que las acciones y hechos políticos de la Juventud Radical alcanzaron una importante repercusión periodística. Tanto en los medios nacionales más importantes como en diarios, portales y periódicos del interior del país. Hacemos hincapié en este logro, porque consideramos que en los tiempos de la sociedad de la información, un partido político que desea representar mayorías no puede permitirse el lujo de no comunicar (y comunicar bien), sus acciones y posiciones políticas. Muchas veces en el radicalismo nos quejamos de cierta proscripción mediática, lo que es verdad, pero también es verdad que necesitamos mejorar nuestras estrategias, y por sobre todo, debemos ser noticia.
En segundo lugar, nos propusimos y logramos, tras una etapa de ausencias, volver a ser protagonistas en los foros juveniles internacionales de partidos afines al pensamiento del radicalismo, principalmente en la IUSY. Participamos activamente, recuperamos nuestra membresía y dejamos sentadas las bases no sólo para recuperar el brillo y prestigio que supimos tener en ese contexto, sino para asumir en el futuro próximo responsabilidades políticas concretas en las distintas instancias que existen. En un mundo globalizado, en el cual las distancias se acortan, la solución de los problemas de los pueblos pasa cada vez más por la búsqueda de consensos que se alcanzan en estos foros, y la Juventud Radical no podía quedar aislada de esta estrategia. Porque la solidaridad internacional, más que reclamarse, se construye con responsabilidad y consecuencia.
En tercer lugar, nos propusimos irrumpir de lleno en la vida política de nuestro partido, en sus máximas decisiones. Como nos enseñara nuestro maestro, Moisés Lebensohn, no quisimos ser “una juventud adocenada”, ni “cumplir con mansedumbre bovina las órdenes que vienen desde arriba”. En todo caso, con humildad, con responsabilidad, quisimos reclamar el espacio y la consideración que los jóvenes debemos tener en un partido que pretende modernizarse y crecer. Fue así que “planteamos nuestro mensaje con valor y vigor”, lo que sin duda fue reconocido por los delegados al Plenario de Delegados del Comité Nacional que recientemente decidió que la Juventud Radical tuviera un importante espacio de gestión en la nueva conducción del Partido.
Tuvimos la valentía, y nos enorgullecemos de ello, de haber sido pioneros en plantearle al partido la necesidad de andar por ciertos caminos que nos permitieran realizar una propuesta programática y electoral a la sociedad argentina que se presentara como alternativa a la hegemonía kirchnerista.
Siempre respetuosos de las instancias orgánicas del partido, y reconociendo que finalmente sería la Convención Nacional la que resolviera en la materia, pusimos antes que nadie en la agenda partidaria la propuesta de alcanzar una acuerdo con Roberto Lavagna.
No lo hicimos de cualquier manera: lejos de encerrarnos entre cuatro paredes a pactar acuerdos, lo convocamos, en el marco del Instituto Lebensohn a debatir públicamente con los radicales sus ideas y a escuchar las nuestras. Quien quiera ver que vea, en nuestros actos, una nueva forma, más trasparente, menos especulativa, más valerosa, de hacer política.
Y cuando finalmente la Convención de Avellaneda aprobó el acuerdo, nos lanzamos a recorrer el país acompañando la candidatura por la que tanto habíamos trabajado, quien era secundado además nada más ni nada menos que por el Presidente del Comité Nacional de nuestro partido.
Estamos satisfechos. Creemos haber cumplido con nuestros desafíos al iniciar la gestión, creemos haber cumplido con nuestro deber hacia el radicalismo. Creemos dejar a la nueva gestión una Juventud en movimiento, en marcha, para seguir progresando, para seguir haciendo de ésta una de las organizaciones juveniles más importantes de América Latina, y por que no, del mundo. Más allá de los buenos resultados electorales, que ya volverán en toda su dimensión, creemos, afirmamos y proclamamos hacia todos los rincones del país, que la Unión Cívica Radical, lejos de morir, está de pie, y que de la mano de su Juventud seguirá trabajando por el país y la felicidad del pueblo argentino.
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