A CIENTO DICIOCHO AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DEL 90.

Lunes, 28 de Julio de 2008 por Juventud Radical

Por Enrique Pereira.

Lo trascendental de la Revolución del Parque fue, que a poco andar, la heterogénea Unión Cívica se parte en dos, un pedazo, que quería sacar al gobierno, para seguir haciendo mas o menos lo mismo, miraba con recelo y con fastidio a los ciudadanos que encabezados por Alem, por Yrigoyen, por Alvear, por tantos otros, querían profundizar [..] la revolución fracasada en la armas, para instaurar de una buena vez en la Argentina el sistema republicano, el voto libre, secreto y obligatorio, que permitiera a los súbditos de esa oligarquía, de ese régimen “falaz y descreído” convertirse en empinados ciudadanos.

Por eso nació, en 1891, el 26 de junio, la Unión Cívica Radical…

Resisten los creyentes en la vieja Causa, pues el Régimen, cada tanto, renace y se mimetiza de mil modos. Se enmascara en partidos populares. Coopta, compra y tienta a los más débiles, a los que tienen bisagras en el lomo.

Hoy, con sus crisis y problemas, la UCR, a 25 años de establecida la democracia, de la mano de Raúl Alfonsín, con el recuerdo imborrable de don Arturo Illia, sigue en la brega.

Nadie ignora que fue una muy seria y valiente quijotada, que resquebrajó el viejo sistema oligárquico que, con el fraude, usurpaba la voluntad del pueblo, resguardada en los artículos de una Constitución, sistemáticamente violentada..

No es necesario narrar los tremendos episodios, que entre el humo de la pólvora y los disparas desde los cantones revolucionarios y las defensas castrenses del gobierno, dejó un tendal de muertos, que iniciaron el interminable martirologio del Radicalismo. (1)

No es necesaria la narración, pues todos la conocemos o es sencillo acceder a ella. Lo trascendental de la Revolución del Parque fue, que a poco andar, la heterogénea Unión Cívica se parte en dos, un pedazo, que quería sacar al gobierno, para seguir haciendo mas o menos lo mismo, miraba con recelo y con fastidio a los ciudadanos que encabezados por Alem, por Yrigoyen, por Alvear, por tantos otros, querían profundizar, en grado heroico, la revolución fracasada en la armas, para instaurar de una buena vez en la Argentina el sistema republicano, el voto libre, secreto y obligatorio, que permitiera a los súbditos de esa oligarquía, de ese régimen “falaz y descreído” convertirse en empinados ciudadanos.

Por eso nació, en 1891, el 26 de junio, la Unión Cívica Radical, los otros siguieron en el triste y humillante carnaval de teatralizar una República que, en verdad, era una caricatura.

Veinticinco años duró la marcha por el desierto. No había candidaturas, cargos, recompensas, solo una estrella, allá a los lejos, guiaba a una falange muy grande, en toda la República, que siguió, silenciosa, valientemente en la tarea. Dos revoluciones mas, con nuevos mártires de la libertad, militantes radicales olvidados muchos, pagaron con sus vidas ese anhelo en 1893, en 1905 y también en las décadas sucesivas. (1)

El Radicalismo, intacto, pues las patéticas defecciones (las de ayer y las de hoy) no cuentan ni frenan la misión para la que nació la UCR, siguió su lucha. Yrigoyen (2) ? que jamás llegó al poder para embolsar beneficios sino para sembrar igualdades hacia arriba, mantener la neutralidad y alejarnos de la guerra; Alvear, que no llegó al gobierno para hacerse más rico, sino para hacerse pobre, para levantar a YPF, para nombrar a Mosconi a su frente.

En el medio de la marcha unos cuantos se marcharon, pues les encantaban los salones relumbrosos, y el lamentable entrerriano Leopoldo Melo habló de la “encrucijada aleve del cuarto oscuro”. Yrigoyen llega de nuevo al gobierno, con la colaboración de Alvear (aun cuando algún ignorante diga lo contrario) y Mosconi rebaja el precio de la nafta de YPF, ante la furia de las empresas imperiales, que se exacerba ante la posible nacionalización del petróleo.

Viene el golpe protofascista de Uriburu, se inicia la justamente llamada década infame, retorna el “fraude patriótico”, como lo “justificó” el diputado conservador Vignart, los tremendos negociados, el pacto de la entrega Roca-Runciman y una nueva tanda de asesinados dirigentes y militantes radicales (2) y de otros partidos enlutan casi todos los rincones argentinos.

Sigue la lucha radical, heredera de aquellos que fundaron el Partido, con yerros y con aciertos, pero con sincera convicción democrática y progresista..

Resisten los creyentes en la vieja Causa, pues el Régimen, cada tanto, renace y se mimetiza de mil modos. Se enmascara en partidos populares. Coopta, compra y tienta a los más débiles, a los que tienen bisagras en el lomo.

Ayer un viejo y pintoresco dirigente es nombrado vicepresidente. Sin pena ni gloria pasó por la historia y casi nadie se acuerda hoy de Quijano, cuya máxima notoriedad es que se trató de uno de los últimos argentinos que usaba a diario el arcaico cuello palomita.

Hoy, con sus crisis y problemas, la UCR, a 25 años de establecida la democracia, de la mano de Raúl Alfonsín, con el recuerdo imborrable de don Arturo Illia, sigue en la brega.

Lo que vale en la UCR es el afiliado que, pese a todos los problemas, no se regala ni se vende. Quizás la historia jamás recuerde su nombre.

No es grato, supongo, pasar a la historia marchándose en los momentos duros. Esos son los que el luchador mendocino Don José Néstor Lencinas, dirigiéndose al ya mentado Leopoldo Melo, le espetó, en 1918, el ilevantable mote de “radical de la mesa tendida y la gloria barata, radical de las horas felices, de las horas del triunfo.” Hay varios y especialmente uno, al que este sayo le calza que ni pintado.

Todo saben a quien me refiero. Un buen acto de un minuto no borra años ni graves hechos de comportarse como un tránsfuga, de abandonar el partido cuando se está en dificultades. Es muy fácil ser radical en los momentos de gloria y no lo es cuando se transita por el desierto.

Para poder rendirle homenaje al nacimiento del Partido hay que tener derecho a hacerlo.

(1) http://diccionarioradical.blogspot.com/

(2) Pese a lo sostenido por algún irresponsable, en aviso pago, Yrigoyen no fue guardabosque, tampoco buzo ni ginecólogo.

(*) Enrique Pereira es secretario de Formación Política del Comité Nacional de la UCR y esta confeccionando un Diccionario Biógráfico Radical.

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