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16 septiembre 2014 – 16:44 |

Representantes de la Juventud Radical y Franja Morada participaron durante los días 20 al 26 de agosto, del Festival Mundial de la Unión Internacional de Jóvenes Socialista (IUSY), realizado en Malta.
Nuestras organizaciones estuvieron representadas por Alfio Acosta, Secretario del Comité Capital de la provincia de Córdoba; Rocío Bilbao, Secretaria Distrital de la Ciudad de Córdoba; SofíaSíntora, Congresal por el Departamento …

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La Juventud en Democracia

Enviado por en 7 noviembre 2012 – 11:32Sin comentarios

Por Lucio Lapeña – Presidente JR Nacional

Publicada en “Escenarios Alternativos” - http://www.escenariosalternativos.org

La añoranza de la comunidad homogénea

Argentina vive constantemente en un clima de época nostálgico. Se recordará lo que fue el Movimiento Renovación y Cambio que proponía una doble ruptura: con el régimen militar y con respecto al pasado. El primer quiebre significaba alejarse de la violencia y de la impunidad. En lo que respecta al segundo, alimentar el pluralismo y el disenso desechando cualquier intento faccioso. Quizá no existan demasiadas diferencias en torno a las demandas que hoy se encaminan hacia el gobierno. Es curioso. La salida del régimen y del clima autoritario, fueron los reclamos más fuerte tres décadas atrás. Más allá del grueso de las diferencias en lo que respecta al contexto, esas dos variables bien podrían servir como una especie de guía para lo que hoy nos toca librar como ciudadanos primero, y como juventud, después. Esto es: romper con la política vetusta que propone el Kirchnerismo y romper con el pasado.

Para el radicalismo, el tipo de juventud que intentan imitar las diferentes vertientes juveniles próximas al gobierno, es demasiado conocido y poco novedoso. Por los años 70, lo que convocaba a la Juventud Radical y a la Junta Coordinadora Nacional, era la lucha contra la dictadura y la recuperación de la democracia. El objetivo interno era el de superar la estructura electoralista de la UCR y transformarla en una fuerza nacional, popular y hasta revolucionaria. Sin entrar en demasiados detalles, los jóvenes representaron una novedad para la UCR y acompañaron todo lo que siguió hasta la recuperación de la democracia en 1983. Las consignas y la acción, asistieron, con errores y aciertos, al proceso que tenía como principal objetivo recuperar la vida democrática. Se logró. De hecho, la recuperación democrática ha constituido el proceso político más importante desde el 83 hasta esta parte.

Pasaron 29 años de aquella histórica recuperación, pero el clima juvenil pareciera estar anclado en el pasado, con debates propios de otra época. Retomando aquella consigna de “liberación o dependencia”, propia de las guerrillas peronistas, escenifican una lucha contra enemigos imaginarios. Por cinismo, por falta de ideas o por querer ser algo que nunca fueron y que jamás serán, insisten con prácticas políticas conservadoras. Reescribir la historia para situarse ellos en el lugar que quisieran haber ocupado pero que no pudieron ocupar. Recolectar ideas viejas y recrear espacios políticos con organizaciones arcaicas, es la práctica política conservadora por excelencia. Pero además, todavía existe ese deseo de querer encajar estructuras y formas organizativas viejas en un tipo de sociedad que no tiene demasiada similitud con aquella que la mayoría de los jóvenes de hoy ni siquiera vivimos. Insistir con esta visión significa no entender que el estado, la sociedad y los partidos han cambiado considerablemente, como así también la relación entre estos. Aquel tipo de sociedad homogénea que predominó hasta entrada la década del 90 dejó de existir hace años. Incluso, el período que abrió el neoliberalismo en Argentina obligó a los partidos políticos a moldear sus estructuras y la manera en que estos representaban a la sociedad. A esto le siguió una crisis de representación política que sospecho perdura hasta hoy, aunque desde las filas del gobierno, y de su brazo juvenil, insistan con el regreso de la política. Nada de eso solucionó el kirchnerismo, y aún contando con espacios de poder mayoritarios y enormes recursos materiales, nunca atendieron los verdaderos problemas de la democracia ni los reales desafíos de los jóvenes en democracia.

Hoy, el rol de las juventudes kirchneristas es el sostenimiento del populismo gubernamental a través de prácticas e ideas con hedor setentista, entendiendo a la juventud como un cuerpo íntegramente homogéneo, que es precisamente lo que ya no existe. Ni la sociedad ni las juventudes son uniformes, sino que constituyen un universo tan heterogéneo que fomentar ese tipo de estructuras verticalistas es un despropósito, porque contrasta nítidamente con un proyecto serio para la formación de una cultura política sana.

Una verdadera actitud democrática, por el contrario, requiere del espíritu crítico y de la valoración del pluralismo. Se podrá lamentar esa diversidad y hasta añorar el tiempo de las comunidades homogéneas, pero ese es justamente el posicionamiento retrógrado que resulta poco lúcido.

El debate en democracia

No habrá progreso generacional alguno si los debates que incentivan a las juventudes se hacen contemplando batallas que ya no tienen razón de ser. El régimen dictatorial fue el mayor problema que debieron enfrentar aquellos hombres y mujeres de la generación precedente. La historia no está para reescribirla ni para encarnar una búsqueda enceguecida de culpables. La historia está para aprender y hacer de ese aprendizaje una mirada hacia adelante. Gran parte de los jóvenes de hoy nacimos en democracia, y nuestra participación en la esfera pública no tiene que ver con el hecho de recuperarla. No es un problema de nuestra generación, no debe ser esa nuestra lucha. El objetivo es mejorar en democracia y hacer de la política un medio para materializar las aspiraciones de los más jóvenes.

El problema es político, y hace falta mejor política. La política de fe kirchnerista precarizó la democracia y fortaleció los viejos esquemas autoritarios que están dejando como saldo un desencanto de los procedimientos democráticos. No existe una única concepción de bien y de verdad en democracia, y resulta inconcebible el uso y el abuso del poder del estado para impartir una sola concepción de vida. Mejorar la política es, entre otras cosas, mejorar la democracia, entendiendo que se trata de un sistema de creencias políticas basadas en el rechazo a la confrontación.

Los jóvenes necesitamos otra historia, si lo que queremos es forjar una ética cívica, el cuidado de la libertad y el pleno ejercicio del diálogo. Nuestra lealtad debe ser hacia el régimen constitucional y debemos valorar nuestras capacidades de ciudadanos jóvenes.

No se trata, por supuesto, de proponer una ideología como sucesora de otra. Tampoco apegarse a etiquetas ideológicas porque la sociedad hoy no mira a la política de esa manera. El progreso humano no se mide ni en derechas ni en izquierdas aunque el modelo de sociedad al que aspiramos si debe estar ideológicamente de acuerdo a lo que creemos prioritario. Lo que sencillamente se busca es promover ciudadanía, porque serán algunos de nuestros jóvenes los que en un futuro deban conducir la nave de estado.

Las juventudes en democracia necesitamos debatir los problemas que comprenden a la vida en democracia. Y detrás de cada problema existen, inevitablemente, preguntas e inquietudes. La lista es infinita, pero se pueden ejemplificar algunos interrogantes: ¿Cuál debería ser el rol del Estado en democracia?, ¿cuál es la distinción entre la ética pública y la ética privada?, ¿cómo lograr una administración neutral independiente sin favoritismos?, ¿cómo ampliar las bases decisionales?, ¿cuál es el rol de los partidos políticos hoy y cómo hacer para fortalecerlos?, ¿cómo mejorar los diferentes mecanismos de control al poder?, ¿qué reconocimiento se le está dando a los derechos fundamentales civiles, individuales y políticos?, ¿qué posibilidad contamos como ciudadanos para acceder a la información pública?, ¿qué y como sería una verdadera reforma política?, ¿hay que modificar el sistema electoral argentino?, ¿cuál es el verdadero alcance y el objetivo de la boleta única?, ¿qué herramientas sirven para la promoción de la transparencia en la justicia?, ¿la corrupción debería ser un delito de lesa humanidad?, ¿cuál es la distribución real de la educación en argentina?, ¿qué relación existe entre el derecho, la justicia y la democracia? Es sobre este tipo de ejes que tiene que trabajar la juventud, porque estos son las verdaderas contrariedades que nos toca como generación.

@luciolape

http://www.escenariosalternativos.org/default.asp?seccion=coyuntura1&subseccion=coyuntura1&nota=4316

 

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